Falla del mercado ante la carencia de un sistema de Defensa de la Competencia

Publicado el 09-06-2014

fallamercadoLas ideas liberales del siglo XIX consideraban que el libre juego de los agentes económicos privados conducía a la óptima situación económica por lo que el papel del Estado en la economía debía limitarse a la defensa de los derechos de propiedad y a obligar al cumplimiento de los contratos. Pero a lo largo del siglo XX  se fue demostrando que la iniciativa privada, por sí sola, conducía a  fuertes desequilibrios por lo que era necesaria una intervención cada vez más consciente y amplia, o sea, se sentía la necesidad de un órgano supervisor o rector por así llamarle que dicte a favor de la libre competencia.

La política económica en general persigue estabilizar la economía para minimizar los efectos negativos de sus fluctuaciones, por lo que, dentro de sus  objetivos están  eliminar las prácticas anticompetitivas, competencia desleal y abuso de posición dominante que pudiesen presentarse en el ejercicio de la libre competencia.

Tales prácticas exhiben  la imperante necesidad de un sistema de defensa de la competencia óptimo donde podamos asegurar la libre competencia entre los grupos económicos que se disputan de manera leal un determinado puesto en la cadena de prestación de bienes y servicios.

La ausencia de defensa de la  competencia es  perjudicial cuando en consecuencia se hace utilización abusiva del poder de mercado o la posición dominante por parte de una o varias empresas, el mercado deja atrás lo que podía ser una economía eficiente que al cerrar el círculo se transformara en beneficios tangibles e intangibles para los consumidores.

El grado de satisfacción que un bien o servicio le reporta al individuo está representado por la utilidad que le genera. Es importante precisar que la utilidad que un bien le produce a un individuo no se puede medir o calcular en forma exacta, pues se trata de un concepto ordinal que se puede clasificar en orden de preferencia.

Cuando el mercado es competitivo, el productor es disciplinado por el mercado en el sentido en que no podrá imponer el precio que desee sino que deberá ajustarse al precio que determine el mercado.

Así, el productor se verá incentivado para tratar de  obtener el mayor beneficio mediante la disminución de sus costos que le permitan vender a un menor precio, mediante la mejora de la calidad o presentación de sus bienes o mediante la innovación. Esta conducta, que se reduce al deseo ser más competitivo, beneficiará al usuario que recibirá bienes novedosos, de mejor calidad y a un mejor precio.

Esta Ley tiene como objeto promover y proteger el ejercicio de la libre competencia, la eficiencia en los beneficios de los productores, comerciantes y consumidores y prohibir las conductas y prácticas desleales  y demás medios que representen una limitación, restricción, distorsión e impedimento al goce de la libertad económica

El bien jurídico “libertad económica” se lesiona, cuando el precio u otra condición de producción o de intercambio de bienes, se impone por el abuso en su posición de dominio, sin que existan más opciones porque quien ejerce la posición dominante limita o impide que otros productores o comerciantes puedan acceder al mercado.-

EL OBJETO DE LA LEY

El objeto de la ley contenido en su artículo 1. Establece que la ley  tiene por objeto, con carácter de orden público, promover y defender la competencia efectiva para incrementar la eficiencia económica en los mercados de bienes y servicios, a fin de generar beneficio y valor a favor de los consumidores y usuarios de estos bienes y servicios en el territorio nacional?

El artículo 1382 del Código Civil dominicano establece que cualquier hecho del hombre que causa a otro un daño, obliga a aquel por cuya culpa sucedió a repararlo.

El artículo 419 del Código Penal dominicano dispone que el acuerdo entre dos o más industriales,  productores o comerciantes, sea cual fuere la forma en que intervenga, por el cual se convenga en que alguno de ellos deje de producir determinados artículos o de negociar en ellos con el propósito de alterar el precio de éstos, es castigado con prisión correccional de y/o multas, que se imponen a todos cuantos hubieren participado en el acuerdo, si son personas físicas, y a los gerentes, administradores o directores si se trata de compañías o empresas colectivas.

La libre competencia es la mejor garantía para que todos podamos escoger lo que mejor se adecué a nuestros gustos y necesidades y obtengamos la mejor relación calidad-precio en cada momento., los beneficios de estas garantías de origen constitutivo son el mejor vehículo hacia el crecimiento económico de cualquier país en vías de desarrollo.

Por lo tanto, se exhibe una falla inminente si el mercado auto rige y  no cuenta con medidas preestablecidas por ley que estimulen el libre acceso de nuevas corporaciones o  industrias al mercado o que las ya establecidas cuenten con la garantía que provee la cobertura que plantea la ley 42-08 de defensa de la competencia, garantía  que no solo beneficia al empresario local, sino, que incentiva al empresario de origen extranjero a hacer uso de los tratados de libre comercio en los que está acreditada nuestra Republica Dominicana.

Por ende la comisión nacional de defensa de la competencia Procompetencia  es el ungüento sanador y fortificador del sistema económico dominicano.