Importancia de la política de competencia ante la apertura económica

Publicado el 25-06-2014

Apertura EconomicaLa política de competencia se define como el conjunto de reglas y acciones emanadas y reguladas por el Estado, como por ejemplo las leyes de competencia, cuya finalidad es garantizar que las empresas compitan entre sí de forma justa. El resultado de la aplicación de estas políticas, redunda en beneficios tanto para las empresas sometidas a la presión competitiva, como para el consumidor de los bienes o servicios ofrecidos por estas empresas.

Por otro lado, en el contexto mundial actual, la llamada globalización económica ha llevado a los países a abrir sus fronteras de cara al capital extranjero y al comercio internacional, y salvo raras excepciones, la tendencia apunta a la eliminación de las barreras comerciales, es decir, a la eliminación de las trabas arancelarias y no arancelarias. República Dominicana no es la excepción, ya que mediante los distintos acuerdos comerciales y en especial el DR-CAFTA, el país se ha abocado hacia un proceso irreversible de desmonte arancelario, que pondrá a prueba su mercado interno y por supuesto a sus sectores productivos.

Ahora bien, ¿Qué rol juega la política de competencia ante un proceso de apertura económica? Si pudiésemos contestar esta pregunta con tan solo una expresión, muy probablemente sería: “extremadamente importante”. En primer lugar, una efectiva política de competencia reviste de garantías a los competidores presentes y futuros, de que se aplicaran reglas justas y validas para todos, por ende, sirve de seguridad jurídica e institucional tanto para las empresas que ya se encuentran operando dentro de un determinado mercado, así como aquellas que desean incursionar.

En segundo lugar, forja una cultura de competencia, donde las empresas se sirven de una porción del mercado mediante importantes esfuerzos de innovación en sus procesos, en la incorporación de nuevas tecnologías que les permitan disminuir costos y aumentar sus niveles de productividad, y en adecuar sus ofertas acorde con la demanda del mercado.

En pocas palabras, la apropiación de una cultura de competencia, hace que las empresas sean más competitivas y las prepara para el comercio extrafronterizo derivado de la apertura económica. No es casualidad, que los países que más provecho han sacado del DR-CAFTA son aquellos que ya poseen una cultura de competencia, como por ejemplo Costa Rica, cuya ley de competencia data desde el 1995.

En tercer lugar, una efectiva política de competencia hace que las empresas sean menos dependientes de la intervención Estatal, a través de subsidios, ayudas o incentivos que por lo regular suponen prácticas discriminantes que falsean la competencia y que impiden que las empresas beneficiadas logren alcanzar cierta eficiencia productiva en sus operaciones. Esas intervenciones eventualmente irán desapareciendo debido a la vigencia en la aplicación de los tratados de libre comercio.

En definitiva, una correcta política de competencia provee las bases adecuadas para soportar los desafíos inminentes que resultan de un proceso de apertura económica como el que actualmente se vive en República Dominicana, sin esas bases difícilmente el país alcance una posición privilegiada dentro del comercio internacional, ya que si en las “pequeñas ligas” sus jugadores no aprendieron a ser eficientes ni a jugar justamente, ¿cómo lograran ganar en las “grandes ligas”?.